El Peugeot 408 siempre ha sido un vehículo difícil de encasillar, una especie de «rara avis» que navega entre las berlinas, los coupés y los SUV. Con la llegada de la versión 100% eléctrica, la firma del león no solo completa su catálogo, sino que dota a esta escultural carrocería de la mecánica que, por su naturaleza futurista, parece haber sido diseñada para él desde el primer boceto.
Durante una semana de pruebas intensivas por carreteras secundarias, autovías y el denso tráfico urbano, hemos buscado respuesta a la gran pregunta: ¿puede un fastback de diseño tan emocional convencer en el frío terreno de la eficiencia eléctrica? El e-408 GT se presenta con una batería de 58,2 kWh netos y 210 CV, una configuración que sobre el papel parece equilibrada, pero que en la práctica esconde matices interesantes.
La experiencia de convivir con un coche eléctrico de este segmento suele estar marcada por la ansiedad del rango, pero Peugeot ha trabajado profundamente en la gestión energética para que los 451 km homologados no sean solo una cifra de laboratorio. Este coche no solo pretende ser una herramienta de movilidad, sino un objeto de deseo que justifique su posición en la parte alta de la gama.
A lo largo de los siguientes apartados, desgranaremos cómo se comporta este felino electrificado, analizando si su espectacular estética se corresponde con una experiencia de conducción a la altura de lo que se espera de un acabado GT. Es hora de encender el i-Cockpit y ver de qué es capaz el 408 más avanzado de la historia.
VIDEO PRUEBA en YouTube
El e-408 GT es la prueba de que la eficiencia eléctrica no tiene por qué estar reñida con un diseño magnético y pasional.

Análisis exterior e interior
El exterior del e-408 GT es, sencillamente, una declaración de intenciones. Su silueta fastback se mantiene intacta, con esa caída de techo tan característica que le otorga una presencia felina y atlética. En esta versión eléctrica, la calandra del color de la carrocería se funde con los nuevos grupos ópticos Matrix LED, creando una mirada tecnológica que pocos rivales pueden igualar en el segmento C.
Las llantas de 19 pulgadas con diseño aerodinámico no solo cumplen una función estética, sino que son piezas clave para reducir las turbulencias y mejorar el coeficiente de resistencia. Las formas angulosas y los «orejas de gato» sobre el portón trasero no son meros adornos; son soluciones de ingeniería que optimizan el flujo de aire, algo crítico en un coche que depende de cada vatio para estirar su autonomía.
Al abrir la puerta, el habitáculo nos recibe con el ya icónico i-Cockpit 3D. La calidad percibida en el acabado GT es sobresaliente, con un despliegue de materiales que mezclan el Alcantara, el cuero sintético y plásticos de tacto gomoso con pespuntes en color verde Adamite. La disposición de la cabina envuelve al conductor, creando una atmósfera de «avión de combate» que resulta muy inmersiva.
Sin embargo, el interior no solo vive de la estética. Las pantallas de 10 pulgadas son rápidas y personalizables gracias a los i-Toggles digitales, que permiten configurar accesos directos a nuestras funciones favoritas. A pesar de su línea deportiva, el espacio en las plazas traseras es sorprendentemente generoso para las piernas, y el maletero de 471 litros se mantiene competitivo, demostrando que la electrificación no ha arruinado la practicidad familiar de este modelo.
PRUEBA DINÁMICA
Ponerse en marcha con el e-408 GT es descubrir un mundo de suavidad extrema. El motor de 210 CV entrega sus 345 Nm de par de manera lineal y progresiva, evitando las reacciones bruscas de otros eléctricos pero asegurando un empuje contundente cuando se pisa a fondo. En ciudad, el silencio es absoluto y la visibilidad delantera, gracias a la posición elevada, facilita enormemente las maniobras.
En carretera abierta, el chasis demuestra por qué Peugeot sigue siendo un referente en dinamismo. A pesar del peso extra de las baterías, el centro de gravedad bajo ayuda a que el coche se sienta aplomado y estable en curva. La dirección es rápida y directa, transmitiendo una agilidad que invita a enlazar giros con confianza, algo potenciado por el volante compacto que caracteriza a la marca.
La gestión de la frenada regenerativa mediante las levas tras el volante es uno de los puntos más satisfactorios de la prueba. Poder elegir entre tres niveles de retención permite practicar una conducción de «pedal único» en ciudad o dejar que el coche planee en autopista para ahorrar energía. El aislamiento acústico es otro de los pilares; a 120 km/h, el ruido de rodadura y aerodinámico está tan filtrado que la sensación de velocidad es mucho menor de la real.
Tras siete días, queda claro que este no es un deportivo radical, sino un gran turismo eléctrico de primer nivel. Es un coche que mima a los ocupantes con una suspensión que filtra las irregularidades con maestría, pero que no se descompone si decides buscarle las cosquillas en un puerto de montaña. La eficiencia real se ha mantenido en torno a los 16 kWh/100 km en uso mixto, lo que valida el trabajo de Peugeot en la optimización del conjunto propulsor.
¿QUÉ NOS HA GUSTADO?
- Diseño exterior vanguardista y diferenciador
- Equilibrio entre confort de marcha y agilidad dinámica
- Eficiencia energética real en uso mixto
¿QUÉ SE PUEDE MEJORAR?
- Velocidad de carga en continua (120 kW) por detrás de algunos rivales.
- Ergonomía del i-Cockpit
- Precio elevado comparado con la competencia directa.
IMÁGENES DISPONIBLES DEL VEHÍCULO PROBADO
En todo nuestro proceso de prueba, realizamos una serie de galería de imágenes del coche probado para que podéis descargar en vuestro dispositivo, muchas gracias por leernos!
Nuestra valoración
Veredicto Final
El Peugeot e-408 GT 2025 se consolida como una de las propuestas más equilibradas y estéticamente valientes del mercado eléctrico actual. Tras convivir con él durante una semana, queda claro que Peugeot no ha querido simplemente «electrificar un coche», sino adaptar una filosofía de diseño vanguardista a las necesidades de una movilidad sin emisiones. Es un vehículo que logra transmitir una sensación de madurez tecnológica, donde cada detalle, desde la gestión del flujo de aire hasta la entrega de par motor, ha sido ajustado para ofrecer una experiencia de usuario que se siente premium, coherente y, sobre todo, muy diferente a lo que ofrecen las marcas asiáticas o americanas.
En el aspecto dinámico, el e-408 GT rompe con el prejuicio de que los coches eléctricos son meros electrodomésticos sin alma. La puesta a punto del chasis, heredera de la mejor tradición francesa, consigue camuflar las inercias propias de las baterías con una agilidad sorprendente en el tren delantero. No es un deportivo radical, pero sí un rodador incansable que prioriza un confort de marcha excepcional sin renunciar a esa chispa de diversión que todo acabado GT debe poseer. El silencio que inunda el habitáculo, combinado con la suavidad de su propulsor de 210 CV, transforma cada trayecto en un ejercicio de relajación, algo que se agradece especialmente en el estrés del tráfico diario.
Sin embargo, para ser totalmente objetivos, este coche requiere que el usuario acepte una serie de compromisos en favor de su diseño y exclusividad. La capacidad de su batería y su potencia de carga de 120 kW, aunque solventes para la gran mayoría de los desplazamientos, obligan a planificar con algo más de rigor los viajes de larga distancia en comparación con rivales que ya flirtean con potencias de carga superiores. Es un coche que se compra con el corazón por su estética arrolladora, pero que se justifica con la cabeza gracias a unos consumos reales muy contenidos, lo que demuestra que la eficiencia no siempre depende de tener la batería más grande, sino de cómo se aprovecha cada kilovatio hora disponible.
En definitiva, el Peugeot e-408 GT es el coche ideal para aquel conductor que busca dar el salto a la movilidad eléctrica sin renunciar a la personalidad y al estilo. Representa un puente perfecto entre el presente y el futuro, ofreciendo una ergonomía única con su i-Cockpit y una presencia visual que sigue girando cabezas a su paso. Aunque su precio se sitúa en la banda alta del segmento, la calidad de sus acabados y su comportamiento dinámico lo posicionan como un objeto de deseo que va más allá de la simple funcionalidad. Peugeot ha demostrado que el futuro eléctrico puede ser emocional, práctico y, por encima de todo, increíblemente atractivo.