El Ford Ranger es, indiscutiblemente, una de las referencias más sólidas en el segmento de los pick-up a nivel global. Sin embargo, la llegada de la versión PHEV (Plug-in Hybrid Electric Vehicle) no es solo una evolución, sino una auténtica revolución dentro de esta categoría tradicionalmente dominada por los motores diésel de gran cilindrada. La misión de esta variante es doble: mantener intacta la robustez, capacidad de remolque de 3.500 kg y las aptitudes todoterreno que le han dado fama, mientras se adapta a las exigencias ambientales urbanas, logrando la codiciada etiqueta CERO Emisiones de la DGT.
El modelo que hemos tenido el privilegio de probar durante siete días ha sido la variante Wildtrak, que se sitúa en la gama media-alta, ofreciendo un equilibrio perfecto entre equipamiento premium y vocación aventurera. Esta versión se distingue por su estética más deportiva y sus acabados exclusivos que la alejan del vehículo puramente de trabajo, posicionándola como una herramienta versátil para el ocio, la familia y el trabajo ligero. La expectativa era alta: ¿puede un sistema híbrido enchufable soportar las exigencias de un verdadero pick-up sin desfallecer en potencia o rendimiento?
Esta prueba no se limitó a un paseo por ciudad aprovechando la autonomía eléctrica. Sometimos al Ranger PHEV a una variedad de escenarios: desde largos tramos de autopista con la batería agotada para evaluar el consumo real del motor EcoBoost, hasta zonas urbanas para medir la eficiencia del modo eléctrico, e incursiones en pistas de tierra y barro para verificar si los componentes híbridos afectan a la altura libre o la capacidad de vadeo. El peso adicional de la batería y el motor eléctrico es un factor a considerar, y nuestra meta era descubrir cómo gestiona Ford esta nueva distribución de masa.
En esencia, el Ranger PHEV no compite solo contra sus rivales diésel, sino también contra el estigma de que la electrificación y la capacidad off-road son incompatibles. La integración de tecnologías como el Pro Power Onboard (que convierte al vehículo en un generador móvil) añade un valor de utilidad que pocos competidores pueden igualar, haciendo de esta versión Wildtrak no solo un vehículo de transporte, sino una auténtica estación de trabajo o de camping avanzada. Acompáñanos a descubrir si el primer pick-up híbrido enchufable de Ford está a la altura de su leyenda.
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El Ranger PHEV: Etiqueta CERO sin renunciar a la dureza.

Análisis exterior e interior
El Ranger Wildtrak PHEV, en términos de diseño, mantiene la línea robusta y musculosa de la generación actual, conocida por su apariencia imponente y moderna. Se distingue por una parrilla frontal sobredimensionada, que en la versión Wildtrak se viste con un acabado en gris oscuro o negro, contrastando con la carrocería. La firma lumínica con los faros Matrix LED (opcionales o de serie en acabados altos) es particularmente llamativa, con el diseño en forma de «C» que flanquea la parrilla y le otorga una presencia inconfundible, especialmente de noche.
Las únicas pistas visibles de que estamos ante la versión híbrida son el discreto distintivo PHEV y, fundamentalmente, la tapa extra que esconde el puerto de carga, ubicada inteligentemente para no romper las líneas del vehículo. Los pasos de rueda son anchos y cuadrados, evocando una sensación de capacidad todoterreno sin fisuras, y las llantas exclusivas del acabado Wildtrak (generalmente de 18 o 20 pulgadas con diseño bitono) añaden un toque premium que lo diferencia de las versiones más básicas. La barra deportiva integrada en la caja de carga, característica del Wildtrak, no es solo estética, sino que ofrece puntos de anclaje adicionales.
La caja de carga, elemento fundamental de un pick-up, sigue siendo tan práctica como siempre. Ford ha logrado integrar la batería de 11,8 kWh de forma eficiente bajo el chasis, sin sacrificar la profundidad ni la longitud de la caja, un punto crítico para sus usuarios. El acceso a la caja se facilita con un escalón lateral integrado y un portón trasero que puede funcionar como mesa de trabajo, una innovación simple pero brillantemente útil. Este diseño exterior, por lo tanto, equilibra exitosamente la necesidad de ser un vehículo de trabajo y la de un automóvil de estilo de vida moderno.
La apariencia del Ranger Wildtrak PHEV es una declaración de intenciones. Es grande, es fuerte y, lo más importante, no grita a los cuatro vientos que es un híbrido. Mantiene la esencia pick-up que aman sus clientes, pero con sutiles mejoras en calidad de pintura, ajustes de paneles y un aire general que transmite durabilidad y un paso adelante en la categoría. Es un vehículo que impone respeto visual, sea cual sea el entorno en el que se encuentre.
El habitáculo del Ranger PHEV, especialmente en el acabado Wildtrak, representa un salto cualitativo significativo respecto a generaciones anteriores, cerrando la brecha con los SUV de alta gama. El diseño es moderno y tecnificado, dominado por una impresionante pantalla táctil vertical de 12 pulgadas que preside la consola central, integrando el sistema de infoentretenimiento SYNC 4A. Este sistema es intuitivo, responde rápidamente y es compatible con Apple CarPlay y Android Auto de forma inalámbrica.
Los materiales empleados en el Wildtrak son notablemente superiores a los de un vehículo de trabajo tradicional. Encontramos superficies acolchadas, plásticos de buen ajuste y la tapicería específica Wildtrak, a menudo en cuero o una mezcla de cuero y tejido, con costuras a la vista que añaden un toque deportivo y sofisticado. Aunque todavía existen plásticos duros en zonas menos visibles (esperado en un vehículo de estas características), la sensación general de calidad percibida y durabilidad es muy alta.
La habitabilidad es excelente. Al tratarse de una doble cabina, los asientos delanteros ofrecen múltiples ajustes eléctricos y una posición de conducción elevada que proporciona una visibilidad panorámica excepcional. Las plazas traseras son generosas, ofreciendo espacio suficiente para tres adultos, aunque la banqueta trasera sigue siendo algo más vertical que en un SUV, un rasgo típico de los pick-up debido al diseño de la caja de carga. Sin embargo, el confort es más que adecuado para viajes largos.
Un aspecto crucial en el interior es la integración de la tecnología. Además del gran display central, el cuadro de instrumentos es completamente digital (8 pulgadas), personalizable y muestra claramente la información del sistema híbrido: flujo de energía, estado de la batería y autonomía eléctrica restante. Esto es vital para que el conductor pueda gestionar eficazmente los modos de conducción PHEV (EV Now, EV Later, EV Charge), maximizando la eficiencia. Ford ha logrado que la tecnología sea un soporte, y no una distracción, en este pick-up.
PRUEBA DINÁMICA
La experiencia de conducción del Ford Ranger Wildtrak PHEV es, sin duda, el apartado más transformador de esta versión. Al arrancar en modo EV Now, el silencio es absoluto, algo surrealista en un vehículo de este tamaño y con esta naturaleza. La suavidad y el par instantáneo del motor eléctrico (75 kW) permiten moverse con gran agilidad y cero emisiones por la ciudad, donde la etiqueta CERO cobra todo su sentido, facilitando el acceso a ZBE.
Cuando el motor 2.3L EcoBoost se pone en marcha, ya sea por agotamiento de la batería o por demanda de potencia, lo hace con una notable discreción. La combinación de los dos motores genera unos impresionantes 281 CV de potencia y, lo que es más importante, 697 Nm de par. Este par motor es el factor diferencial: está disponible a bajas revoluciones y se traduce en una capacidad de respuesta inmediata, haciendo que las aceleraciones sean contundentes para un vehículo de su masa, y crucialmente, permite remolcar las 3,5 toneladas con solvencia.
En carretera abierta, la estabilidad es sorprendente. El peso adicional de la batería, aunque pueda parecer una desventaja, actúa como un lastre bajo el chasis, mejorando el centro de gravedad y la sensación de aplomo en curvas rápidas. La dirección, aunque no tan directa como la de un SUV, es precisa y la suspensión (de ballestas atrás, recordémoslo) está bien calibrada para mitigar los rebotes típicos de los pick-up sin carga, aunque no desaparecen por completo. El confort es alto para la categoría.
Fuera del asfalto, el Ranger PHEV confirma que no ha perdido su alma off-road. La tracción integral 4×4 se combina con el Torque on Demand para distribuir el par de manera inteligente. A pesar de los componentes eléctricos, mantiene una altura libre al suelo de ~235 mm y una capacidad de vadeo de 800 mm. Los modos de conducción específicos para barro, arena o nieve adaptan la respuesta del motor, la caja de cambios de 10 velocidades y el control de tracción, permitiendo superar obstáculos con la misma confianza que sus hermanos diésel. En definitiva, la conducción ofrece lo mejor de dos mundos: la eficiencia y el silencio de un eléctrico en ciudad, y la potencia bruta con capacidad 4×4 en el campo.
¿QUÉ NOS HA GUSTADO?
- Etiqueta CERO y Acceso a Zonas Urbanas.
- Par Motor Masivo (697 Nm) y Capacidad de Remolque.
- Tecnología de Generador Móvil (Pro Power Onboard).
¿QUÉ SE PUEDE MEJORAR?
- Precio de Adquisición Elevado.
- Masa Total y Consecuente Consumo de Gasolina con Batería Agotada.
- Diseño de Asientos Traseros (Aún algo verticales).
IMÁGENES DISPONIBLES DEL VEHÍCULO PROBADO
En todo nuestro proceso de prueba, realizamos una serie de galería de imágenes del coche probado para que podéis descargar en vuestro dispositivo, muchas gracias por leernos!
Nuestra valoración
Veredicto Final
Tras una semana intensiva y miles de kilómetros, la conclusión sobre el Ford Ranger Wildtrak PHEV 2025 es clara: Ford ha logrado un hito de ingeniería. Ha introducido con éxito la electrificación en un segmento que la rechazaba, demostrando que la etiqueta CERO Emisiones y la robustez de un pick-up no son mutuamente excluyentes. El sistema híbrido enchufable es la solución perfecta para el usuario moderno que necesita un vehículo de trabajo o aventura, pero que también se enfrenta a restricciones ambientales en su vida diaria.
El Ranger PHEV no solo es potente, con sus 281 CV y 697 Nm de par, sino que es inteligente. La capacidad de elegir cuándo usar la electricidad es una ventaja estratégica para el ahorro y el cumplimiento normativo. La transición entre el motor eléctrico y el EcoBoost es fluida, y la capacidad de remolque se mantiene en las imbatibles 3.5 toneladas, eliminando cualquier duda sobre su potencial de trabajo. Además, tecnologías como el Pro Power Onboard abren nuevas posibilidades de uso, desde el sitio de construcción hasta el camping remoto.
Sin embargo, hay que ser realistas. El precio de adquisición es significativamente más alto que las versiones diésel, un factor que el comprador debe sopesar frente al ahorro en combustible y los beneficios de la etiqueta CERO. Además, si se utiliza de forma continuada sin cargar la batería, el peso extra se traduce en un consumo de gasolina que será superior al de su equivalente diésel. Este vehículo exige una rutina de recarga para explotar su potencial de eficiencia.
El Ford Ranger Wildtrak PHEV 2025 es el pick-up más avanzado del mercado europeo. Es versátil, potente y respetuoso con el medio ambiente, sin sacrificar un ápice de su legendaria capacidad. Es, sin duda, una compra altamente recomendable para aquellos que buscan lo mejor de ambos mundos y están dispuestos a pagar un sobreprecio por la tecnología y la deseada etiqueta CERO. El futuro del pick-up ya está aquí, y es híbrido enchufable.
FORD Ranger PHEV 2025
| Acabado (Doble Cabina) | Potencia | Etiqueta DGT | Precio de Tarifa (PVP) |
| XLT | 281 CV | CERO | 55.260 € |
| Wildtrak | 281 CV | CERO | 61.540 € |
| Stormtrak | 281 CV | CERO | 67.190 € |