Diseño Exterior e Interior
Las líneas exteriores del Starray EM-i 2026 proyectan una presencia rotunda sobre el asfalto. Con 4,74 metros de longitud y una anchura que roza el metro con noventa, el frontal renuncia a las estridencias superfluas apostando por una firma lumínica LED horizontal continua que otorga una mirada futurista y ensancha visualmente el conjunto. El tratamiento de las superficies laterales combina pliegues fluidos con hombros marcados, logrando una estampa atlética sin comprometer la habitabilidad vertical.
En la zaga, los grupos ópticos tridimensionales interconectados acentúan su anchura, complementados por un alerón de techo bien integrado y llantas de aleación bitono de 19 pulgadas que rellenan con precisión los pasos de rueda. La calidad del ajuste de paneles exteriores, la solidez al cerrar las puertas y la terminación de la pintura evidencian los exigentes estándares de producción compartidos con las marcas escandinavas del grupo.
Al acceder al habitáculo, la atmósfera es de un minimalismo refinado donde la tecnología toma el protagonismo absoluto. El salpicadero prescinde casi por completo de botoneras analógicas para ceder el control a una imponente pantalla central flotante de 15,4 pulgadas con resolución 2.5K, flanqueada por un cuadro de instrumentos digital de 10,2 pulgadas que proporciona lecturas claras y configurables sin sobrecargar visualmente al conductor.
Los materiales empleados en las zonas de contacto transmiten una grata sensación de calidad. Los revestimientos mullidos del tablero superior, los paneles de puerta acolchados y la tapicería de ecocuero microperforado elevan la experiencia a bordo. La versión Max+ añade asientos delanteros con reglajes eléctricos, calefacción, ventilación y un programa de masaje muy eficaz, además de un techo solar panorámico practicable que inunda de luz natural todo el habitáculo.
La ergonomía trasera y la capacidad de carga representan otro de los grandes aciertos de este modelo. Gracias a una distancia entre ejes generosa y a un suelo completamente plano, tres adultos pueden viajar con un espacio sobresaliente para las piernas y la cabeza. Por su parte, el maletero ofrece 528 litros de volumen con formas muy regulares y un doble fondo aprovechable, ampliables por encima de los 2.000 litros al abatir la segunda fila.
Conducción
El esquema mecánico de esta variante combina un propulsor de gasolina 1.5 litros turboalimentado de cuatro cilindros con un motor eléctrico delantero de alto rendimiento, entregando de forma conjunta 262 CV y una respuesta instantánea al pedal derecho. La entrega de potencia es lineal, progresiva y extraordinariamente suave; no persigue reacciones bruscas ni un carácter deportivo radical, sino una aceleración contundente que resuelve incorporaciones y adelantamientos con absoluta solvencia.
En entornos urbanos y trayectos interurbanos, el vehículo se comporta como un eléctrico puro gracias a la enorme batería LFP de 29,8 kWh. El silencio de marcha es ejemplar, acompañado de una puesta a punto de suspensión que absorbe badenes, tapas de alcantarilla y juntas de dilatación con una capacidad de filtrado sobresaliente. La dirección asistida eléctrica, sumamente suave y desmultiplicada, facilita maniobras en espacios reducidos con el apoyo indispensable de las cámaras de 360 grados con función de chasis transparente.
En autopista a velocidades sostenidas de 120 km/h, el coche destaca por su encomiable aislamiento aerodinámico y de rodadura. La interacción entre la mecánica térmica y el propulsor eléctrico pasa prácticamente inadvertida para los ocupantes: el motor de combustión se activa sin vibraciones parásitas ni asperezas acústicas, manteniendo regímenes de giro contenidos gracias a la gestión inteligente de su transmisión híbrida dedicada.
A la hora de afrontar carreteras secundarias con curvas enlazadas, el chasis deja claras sus prioridades familiares. La puesta a punto prioriza el confort de pasaje por encima de la agilidad en curva cerrada, manifestando ciertas inclinaciones de la carrocería si se busca un ritmo alegre. El tren delantero mantiene una trayectoria noble y predecible, apoyado por un control de estabilidad bien calibrado que interviene sin brusquedades ante cualquier amago de subviraje.
El apartado de consumos confirma la brillantez del sistema EM-i: es factible superar holgadamente los 100 kilómetros reales en modo cero emisiones antes de agotar la carga útil, y una vez que el sistema entra en modo híbrido autorrecargable, el gasto de combustible en autopista se estabiliza en torno a los 5,5 y 6,2 litros cada 100 km. Además, la inclusión de carga rápida en corriente continua de hasta 30 kW permite recuperar del 30% al 80% en apenas 16 minutos, dotándolo de una versatilidad inusual en este segmento.