Diseño Exterior e Interior
En el plano visual exterior, el KGM Musso EVX en tono Grand White ofrece una presencia imponente y marcadamente futurista que atrae miradas allá por donde pasa. La parte frontal hereda directamente el lenguaje de diseño del Torres EVX, destacando por una firma lumínica LED horizontal segmentada y una parrilla ciega que enfatiza su naturaleza 100% eléctrica. Los pasos de rueda musculados, rematados en protecciones plásticas de aspecto robusto, consiguen un contraste visual impecable con la pintura clara de la carrocería, proyectando una imagen de vehículo robusto preparado para la acción.
Analizando sus cotas longitudinales de 5,16 metros, la silueta lateral se muestra proporcionada, evitando la sensación de "camión inmanejable" que sufren otros competidores del segmento comercial que sobrepasan holgadamente los 5,30 metros. Las llantas de aleación con diseño aerodinámico no solo cumplen una función estética pulida, sino que minimizan la turbulencia a velocidades de crucero. La caja de carga trasera, integrada con solvencia en la línea del habitáculo de doble cabina, ofrece un espacio utilizable de más de 1.000 litros con un portón de apertura limpia y bien asistida.
Al acceder al habitáculo nos encontramos con la mayor de las sorpresas: una cabina que renuncia por completo a la austeridad de los plásticos duros rugosos de origen industrial. La gran estrella es el revestimiento en tapicería de tela textil de alta calidad, una solución que aporta una calidez extraordinaria al ambiente y que resulta inmensamente más agradable al tacto y a la temperatura corporal que los cueros sintéticos. La disposición del salpicadero está presidida por una doble pantalla panorámica contigua de 12,3 pulgadas que engloba tanto la instrumentación digital como la gestión multimedia.
El espacio disponible en las plazas traseras es sobresaliente, ofreciendo una habitabilidad digna de un gran SUV familiar donde tres adultos pueden viajar sin agobios de anchura o altura. Destaca especialmente el ángulo de inclinación del respaldo posterior, considerablemente más relajado que la verticalidad habitual impuesta por las ballestas en camionetas de corte clásico. Los remates textiles en las puertas, la consola flotante bien organizada y la profusión de tomas de carga completan un interior hiperconfortable concebido para tragar kilómetros sin fatiga.
Conducción y Dinámica
Poner en marcha el KGM Musso EVX y circular los primeros metros produce un contraste casi desorientador para quien esté habituado al traqueteo tradicional de las mecánicas turbodiésel. La respuesta de su motor eléctrico de 152 kW (207 CV) y 339 Nm de par al eje delantero es inmediata, lineal y de una finura absoluta. En entornos urbanos, el coche se mueve con una agilidad pasmosa a pesar de superar las 2,1 toneladas, gracias en gran medida a una dirección asistida eléctrica suave y a un diámetro de giro que facilita las maniobras en espacios estrechos.
Cuando nos incorporamos a vías rápidas o carreteras secundarias, la arquitectura de suspensión trasera multibrazo marca una diferencia abismal frente al esquema tradicional de ballestas semielípticas. El coche no "bota" en vacío ni presenta esos rebotes secos del tren trasero tan característicos cuando la caja de carga va desocupada. El aplomo en curva es intachable, manteniendo la carrocería plana dentro de los márgenes lógicos de su altura y ofreciendo un filtrado de las imperfecciones del asfalto digno de una berlina de viajes.
Durante el uso en pistas forestales o caminos de tierra de dificultad baja-media, la entrega suave de par permite avanzar con total precisión de tracción a pesar de contar únicamente con tracción al eje delantero. Los modos de conducción (Eco, Comfort, Sport) y los niveles de regeneración ajustables mediante levas en el volante permiten gestionar con maestría la retención en bajadas pronunciadas sin castigar el equipo de frenos. La insonorización del habitáculo a velocidades de autovía es de sobresaliente, aislando con eficacia tanto el ruido aerodinámico como el de rodadura.
En el aspecto energético, la batería de tecnología LFP (Litio-Ferrofosfato) firmada por BYD con 80,6 kWh de capacidad ha demostrado una eficiencia consistente durante toda la semana de pruebas. Con un consumo medio real registrado que oscila entre los 21 y 23 kWh/100 km en trayectos mixtos, la autonomía real se sitúa holgadamente en el entorno de los 340-360 kilómetros, superando los 400 km si se prioriza la circulación urbana. La potencia de carga en corriente continua de hasta 120 kW permite pasar del 20% al 80% en apenas media hora, haciendo viables los desplazamientos de media distancia.