Diseño Exterior e Interior
El exterior del CLA 250+ EQ es, sin lugar a dudas, un ejercicio de diseño magistral. En el frontal, la herencia de los concepts eléctricos de Mercedes es evidente, destacando la adopción del famoso "morro de tiburón" (shark nose) que le otorga una mirada agresiva y penetrante. La parrilla estrellada, flanqueada por las nuevas ópticas LED de alta resolución con la firma diurna en forma de estrella, no solo cumple una función estética, sino que está minuciosamente estudiada para ofrecer una mínima resistencia al aire.
Al observar el vehículo de perfil, es cuando la magia de la denominación CLA cobra verdadero sentido. La línea del techo cae de manera dramática y fluida hacia la zaga, creando esa inconfundible silueta de coupé de cuatro puertas. Las ventanillas sin marco son un guiño a la deportividad clásica, mientras que las enormes llantas de aleación AMG, diseñadas para cortar el flujo de aire aerodinámicamente, llenan los pasos de rueda dándole un aplomo visual extraordinario.
La zaga no se queda atrás en cuanto a espectáculo visual. Mercedes ha optado por una franja luminosa continua que recorre todo el ancho del maletero, ensanchando visualmente el coche durante la noche. El difusor trasero, integrado en el paquete estético deportivo, elimina inteligentemente cualquier simulación falsa de escapes, abrazando su naturaleza cero emisiones con elegancia. El conjunto respira un dinamismo que invita a conducirlo incluso cuando está aparcado.
Si pasamos al habitáculo, el impacto visual se multiplica. La enorme MBUX Superscreen domina el salpicadero de extremo a extremo, sumergiendo a conductor y pasajero en un entorno puramente digital. La iluminación ambiental, una disciplina donde Mercedes no tiene rival, baña el interior con transiciones de color que reaccionan a la temperatura o al modo de conducción, creando una atmósfera que se siente sacada de una película de ciencia ficción, pero ejecutada con un gusto exquisito.
Los materiales elegidos representan la nueva era del lujo sostenible. Encontramos texturas recicladas de altísima calidad que se mezclan con aluminio frío al tacto y ensamblajes que transmiten solidez. Los asientos deportivos AMG abrazan el cuerpo a la perfección en las plazas delanteras. Sin embargo, el peaje a pagar por esa hermosa caída del techo exterior se cobra en las plazas traseras, donde el acceso es algo justo y las personas altas rozarán con la cabeza, evidenciando que el diseño aquí ha primado sobre la practicidad familiar absoluta.
Conducción
Ponerse a los mandos del CLA 250+ EQ es iniciar una clase magistral de refinamiento dinámico. Al arrancar e iniciar la marcha, el motor síncrono de imanes permanentes, situado en el eje trasero, entrega sus 272 CV con una suavidad pasmosa. No busca el "latigazo" brusco en el cuello de otros eléctricos, sino una aceleración lineal, contundente y sumamente elegante. Tienes empuje de sobra para cualquier adelantamiento, gestionado todo a través de un pedal del acelerador con una calibración simplemente perfecta.
La puesta a punto del chasis demuestra por qué este coche lleva la estrella en el capó. A pesar del inevitable peso extra de las baterías, el centro de gravedad tan bajo le confiere una estabilidad en curva envidiable. La suspensión, incluso con el tarado ligeramente más firme de esta línea deportiva, filtra las imperfecciones del asfalto con gran solvencia. Se percibe ágil en los cambios de apoyo, pero siempre manteniendo un carácter noble y predecible que transmite muchísima confianza al conductor.
El aislamiento acústico merece un capítulo aparte. Lograr un interior silencioso en un coche eléctrico es un reto mayúsculo, pero hacerlo en uno que cuenta con ventanillas sin marco es brujería de ingeniería. A velocidades de crucero por autopista, el ruido aerodinámico y de rodadura está tan mitigado que es posible mantener una conversación en un susurro, convirtiendo al coche en un auténtico devorador de kilómetros que no fatiga en absoluto a sus ocupantes tras largas horas de viaje.
Donde realmente brilla esta unidad es en su apartado de eficiencia. Durante nuestra semana de pruebas, combinando todo tipo de trazados, el consumo apenas superó los 13 kWh/100 km, una cifra ridícula para un coche de este porte. El sistema de frenada regenerativa inteligente, que utiliza los radares y cámaras del vehículo para adaptar la retención al tráfico que nos precede, funciona con tanta naturalidad que en muchas ocasiones te permite conducir utilizando un solo pedal sin apenas darte cuenta.
Finalmente, la guinda del pastel es su arquitectura de 800 voltios. En las paradas para recargar, conectar el CLA a un cargador ultrarrápido es todo un espectáculo. Ver cómo el coche alcanza picos de 320 kW de potencia significa que los descansos en los viajes largos duran lo que tardas en estirar las piernas y tomar un café. Este es el salto cualitativo definitivo que acerca la experiencia del usuario de un coche eléctrico a la comodidad tradicional del repostaje de combustión.