Diseño Exterior e Interior
Exteriormente, el Opel Frontera 2026 adopta la ya característica firma de diseño de la marca, el 'Opel Vizor'. Este frontal, compuesto por un panel negro brillante que integra a la perfección los grupos ópticos LED, le confiere una mirada tecnológica, futurista y al mismo tiempo muy robusta. Sus proporciones, bastante cuadradas, no son casualidad: buscan maximizar el volumen interior manteniendo una estética puramente SUV.
Si nos fijamos en su vista lateral, destacan las líneas rectas y un techo de caída muy horizontal. Esta decisión de diseño es absolutamente vital para garantizar una altura libre al techo decente para los ocupantes de la tercera fila de asientos. Los marcados pasos de rueda y las llantas de aleación de diseño específico le aportan ese toque aventurero que hace un leve guiño a su antepasado de los noventa.
Pasando al interior, el habitáculo es un claro ejemplo de cómo mezclar la digitalización moderna con el pragmatismo que requiere un coche familiar. El salpicadero está dominado por la configuración de doble pantalla (el conocido Pure Panel de Opel), que ofrece unos gráficos nítidos y una interfaz bastante fluida. Sin embargo, el mayor acierto es haber conservado una botonera física tradicional para el control de la climatización, un triunfo absoluto para la ergonomía y la seguridad en marcha.
El espacio en la segunda fila de asientos es francamente generoso. Los ocupantes disfrutan de una buena cota para las rodillas y espacio de sobra para la cabeza. Las butacas son confortables, aunque echamos en falta que la banqueta cuente con ajuste longitudinal (deslizante), lo que habría sido la guinda del pastel para modular el espacio. Pero el verdadero punto de interés de esta versión es, lógicamente, su tercera fila.
El despliegue de las plazas número seis y siete es muy sencillo, tirando de unos tiradores integrados en el suelo del maletero. El acceso requiere de cierta agilidad, y una vez sentados, queda claro que estas plazas están ideadas para niños o para salvar un apuro en trayectos cortos con adultos. En cuanto al maletero, con las 7 plazas en uso, el espacio restante es puramente testimonial (ideal para un par de mochilas blandas), pero al abatir esta última fila, nos queda un suelo completamente plano y un volumen muy capaz para el equipaje de toda la familia.
Conducción
Al arrancar el motor 1.2 Hybrid de 145 CV, nos recibe un sonido familiar en este bloque tricilíndrico, pero el sistema microhíbrido de 48V se encarga inmediatamente de refinar la experiencia. En entornos urbanos, el pequeño motor eléctrico integrado aporta un par inicial que hace que las salidas desde los semáforos sean ágiles y, durante los primeros metros, completamente silenciosas, reduciendo notablemente la fatiga en el tráfico denso.
La transmisión automática de doble embrague e-DCS6 de seis relaciones gestiona la entrega de potencia de forma muy solvente. Las transiciones entre el empuje eléctrico y la entrada del motor de combustión son prácticamente imperceptibles. Esto habla muy bien del trabajo de calibración que ha hecho la marca para asegurar un confort de marcha ininterrumpido en el uso diario.
Cuando salimos a carretera abierta, los 145 caballos demuestran ser la elección correcta y casi obligatoria para esta versión de 7 plazas. Mientras que la versión de acceso de 110 CV podría quedarse algo justa con el coche a plena carga, esta variante recupera velocidad con confianza, permitiendo realizar adelantamientos seguros o afrontar puertos de montaña incluso cuando llevamos todas las plazas ocupadas.
El ajuste de la suspensión tiene una clarísima orientación hacia el confort familiar. Es capaz de absorber baches, resaltos y rotos del asfalto con mucha gracia, aislando a los pasajeros de sacudidas bruscas. Como contrapartida, este tarado suave permite ciertos balanceos de la carrocería si elevamos el ritmo en zonas de curvas enlazadas, aunque las reacciones del coche siempre se mantienen nobles, seguras y predecibles en todo momento.
La dirección tiene un tacto ligero y muy asistido. Esto es una maravilla para callejear por la ciudad y realizar maniobras de aparcamiento sin esfuerzo, aunque a velocidades de autopista se agradecería un punto más de dureza e información sobre lo que ocurre bajo los neumáticos delanteros. En conjunto, es un vehículo noble, relajado y devorador de kilómetros que invita a una conducción sosegada.