El nombre «Grandis» evoca en muchos de nosotros la imagen de aquel monovolumen de líneas espaciales que rompió moldes a principios de los 2000. Sin embargo, el mercado ha dictado sentencia y Mitsubishi, en un movimiento maestro de supervivencia y lógica, ha rescatado esta denominación para su apuesta más ambiciosa en el segmento C-SUV. Tras pasar una semana conviviendo con él, queda claro que este coche no pretende ser un deportivo ni un escaparate de luces innecesarias, sino el compañero de fatigas ideal para quien busca sentido común sobre cuatro ruedas.
No estamos ante un experimento, sino ante una ejecución refinada de la alianza franco-japonesa que aprovecha lo mejor de cada casa. Fabricado en España y compartiendo arquitectura con el exitoso Symbioz, el Grandis 2026 llega para cubrir un hueco que muchos fabricantes han olvidado: el del coche espacioso, con motor de cuatro cilindros y un tacto de conducción humano. Es un coche que se siente familiar desde el primer minuto, pero que esconde sorpresas tecnológicas que lo sitúan en lo más alto de su categoría por valor-precio.
A lo largo de esta prueba, hemos querido exprimir su faceta más purista, la versión con cambio manual y microhibridación. En un mundo que nos empuja irremediablemente hacia lo automático y lo eléctrico, esta combinación se siente como un soplo de aire fresco para el conductor tradicional que aún quiere decidir cuándo cambiar de marcha. Pero, ¿es suficiente el apellido Grandis para destacar en un mar de SUVs idénticos? La respuesta corta es sí, pero hay muchos matices que merece la pena desgranar.
Acompáñanos en este análisis donde no solo hablaremos de cifras, sino de sensaciones. Hemos rodado por ciudad, autovía y carreteras secundarias para entender si este Mitsubishi es realmente el «tapado» del año 2026. Un coche que, sin hacer demasiado ruido mediático, ofrece una garantía líder en el mercado y un motor que lleva la firma de una estrella alemana grabada en su ADN.
VIDEO PRUEBA en YouTube
El renacimiento de un icono adaptado a la era SUV con una lógica aplastante.
Análisis exterior e interior
En el exterior, el Mitsubishi Grandis 2026 logra diferenciarse de su primo de Renault gracias al lenguaje de diseño Dynamic Shield. El frontal es imponente, con esas ópticas en forma de «T» que le dan una mirada mucho más tecnológica y robusta que la del Symbioz. No es solo cosmética; las proporciones están muy cuidadas para disimular una longitud que roza los 4,40 metros, logrando un equilibrio visual que lo hace parecer más compacto de lo que realmente es cuando abres sus puertas.
Si rodeamos el vehículo, destacan las líneas de tensión laterales que mueren en una zaga limpia y moderna. Los pasos de rueda están bien marcados, dándole ese aspecto «campero» que tanto gusta hoy en día, pero sin caer en excesos de plásticos negros. Las llantas de esta unidad Kaiteki rellenan perfectamente el hueco y aportan un toque de elegancia que eleva la percepción del coche. Es, posiblemente, uno de los diseños más maduros que Mitsubishi ha presentado en la última década, alejándose de la agresividad extrema del pasado hacia una sofisticación funcional.
Al cruzar el umbral de la puerta, nos recibe un habitáculo donde la ergonomía es la reina absoluta. El salpicadero está presidido por una pantalla vertical de 10,4 pulgadas que es, sencillamente, de las mejores del mercado gracias al sistema operativo de Google integrado. Los materiales en las zonas superiores son blandos y agradables al tacto, con ajustes que se sienten sólidos y diseñados para durar años. No hay grillos ni crujidos, lo que confirma que la calidad constructiva ha dado un salto de gigante en esta generación.
Pero el verdadero fuerte del interior es su modularidad, herencia espiritual del Grandis original. La banqueta trasera se desliza longitudinalmente 16 centímetros, permitiéndonos jugar con el espacio para las piernas o el volumen del maletero según la necesidad del día. Con los asientos adelantados, el maletero se convierte en un pozo sin fondo capaz de tragarse el equipaje de una familia entera sin rechistar. Es esta versatilidad, sumada a una visibilidad excelente desde el puesto de mando, lo que hace que la vida a bordo sea fácil y placentera.
PRUEBA DINÁMICA
Ponerse al volante del Grandis 130T es reencontrarse con la buena ingeniería mecánica. El motor 1.3 Turbo de 140 CV, desarrollado junto a Mercedes-Benz, es la estrella indiscutible del conjunto. Desde el primer acelerón notas una finura que los motores de tres cilindros de la competencia simplemente no pueden igualar. El empuje es lineal y contundente desde muy abajo, lo que te permite circular en marchas largas con una solvencia pasmosa, reduciendo el estrés acústico y el consumo de combustible.
La caja de cambios manual de seis velocidades es el complemento perfecto para este bloque. Tiene unos recorridos muy precisos y un tacto que invita a interactuar con el coche, algo que se agradece en carreteras secundarias. Al ser un sistema microhíbrido de 12V, la transición del sistema Stop&Start es prácticamente imperceptible; el coche se apaga y arranca con una suavidad eléctrica que te hace olvidar que llevas un motor de combustión tradicional bajo el capó. Es una conducción honesta, directa y muy satisfactoria.
En cuanto al comportamiento dinámico, el Grandis 2026 se siente sorprendentemente ligero. La plataforma CMF-B sobre la que se asienta le otorga una agilidad impropia de un coche de enfoque familiar. La suspensión tiene el punto justo de firmeza para evitar balanceos excesivos en curva, pero es lo suficientemente absorbente como para que los baches de la ciudad no lleguen a la espalda de los ocupantes. La dirección, aunque muy asistida, es rápida y te permite colocar el coche exactamente donde quieres con muy poco esfuerzo.
Finalmente, hablemos del confort en viajes largos, que es donde este coche realmente brilla. El aislamiento aerodinámico está muy logrado, permitiendo mantener conversaciones a volumen normal incluso a velocidades legales de autopista. Los asistentes de conducción de nivel 2 intervienen de forma sutil, sin movimientos bruscos del volante, lo que reduce la fatiga tras varias horas al volante. En resumen, es un coche que no busca emocionarte con prestaciones de infarto, sino convencerte con una pisada segura, un motor elástico y una facilidad de uso que te hace la vida más sencilla.
¿QUÉ NOS HA GUSTADO?
- Motor 1.3 Turbo con refinamiento de segmento premium.
- Modularidad interior con banqueta trasera deslizante.
- Garantía oficial de 8 años (la mejor de su clase).
¿QUÉ SE PUEDE MEJORAR?
- Túnel central algo intrusivo para el quinto pasajero.
- Personalidad estética muy similar al Renault Symbioz.
- Ausencia de versiones con tracción total.
IMÁGENES DISPONIBLES DEL VEHÍCULO PROBADO
En todo nuestro proceso de prueba, realizamos una serie de galería de imágenes del coche probado para que podéis descargar en vuestro dispositivo, muchas gracias por leernos!
Nuestra valoración
Veredicto Final
Tras convivir con el Mitsubishi Grandis 2026, la sensación que queda es la de haber probado un producto redondo que llega en el momento justo. No es el coche más rápido, ni el más lujoso, pero es probablemente uno de los más equilibrados que el dinero puede comprar hoy en día. Ha sabido transformar la herencia de un monovolumen espacioso en un SUV moderno sin perder por el camino la practicidad que las familias reales demandan cada mañana.
La elección del motor 1.3 de 140 CV con cambio manual se postula como la compra maestra de la gama. Ofrece un equilibrio entre prestaciones y consumos que difícilmente encontraremos en motores más pequeños o sistemas híbridos más complejos y costosos de mantener a largo plazo. Es un coche que respeta al conductor, dándole las herramientas tecnológicas necesarias para estar conectado, pero manteniendo esa conexión mecánica que hace que conducir no sea un trámite aburrido.
Además, el respaldo de los 8 años de garantía que ofrece la marca japonesa en nuestro país es un argumento de peso que inclina la balanza frente a sus competidores europeos. Es una declaración de intenciones sobre la fiabilidad del producto y la confianza que tienen en este desarrollo conjunto con Renault y Mercedes. Comprar un Grandis hoy no es solo comprar un coche con etiqueta ECO, es comprar tranquilidad para la próxima década, algo que en los tiempos que corren tiene un valor incalculable.
Si buscas un vehículo que cumpla en el día a día, que no te penalice con consumos excesivos y que tenga un interior capaz de adaptarse a cualquier imprevisto, el Mitsubishi Grandis 2026 debe estar en tu lista de candidatos. Es un digno heredero de un nombre legendario que, aunque ha cambiado de forma, mantiene intacto su espíritu de servicio. A veces, la mejor innovación no es inventar algo nuevo, sino perfeccionar lo que ya sabemos que funciona, y Mitsubishi lo ha bordado con este modelo.



