Geely Auto ha oficializado su entrada en el mercado español con una puesta en escena mediática en los estudios de Netflix en Madrid. Sin embargo, más allá del «estreno de cine», la marca china aterriza con una estrategia agresiva que busca saturar los segmentos SUV con dos propuestas electrificadas: el Starray EM-i (híbrido enchufable) y el Geely E5 (eléctrico puro). La compañía no oculta su ambición, definiendo a España como un «pilar estratégico» y anunciando el lanzamiento de al menos nueve modelos en los próximos tres años. No obstante, el éxito de un gigante que vendió más de 4,1 millones de unidades en 2025 no está garantizado en un mercado europeo cada vez más escéptico y saturado de nuevas siglas asiáticas.
El Geely Starray EM-i se presenta como un SUV versátil con una potencia combinada de 262 CV y una autonomía total teórica de 1.055 km. Aunque la cifra de 136 km de autonomía eléctrica en ciclo combinado WLTP es competitiva, queda por ver cómo gestiona el sistema el peso del vehículo cuando la batería de 29,8 kWh se agota, dejando el trabajo a un motor de combustión de apenas 1.5 litros y 100 CV. En un uso real de autovía, esta configuración podría comprometer la eficiencia que tanto prometen en sus hojas técnicas.
Por su parte, el Geely E5 ataca el corazón del segmento eléctrico con un motor de 160 kW (218 CV) y una autonomía urbana de hasta 628 km. Si bien su equipamiento de serie es generoso —incluyendo bomba de calor y carga bidireccional V2L—, su potencia de carga rápida en corriente continua está limitada a 100 kW. En un contexto donde la competencia ya estandariza potencias superiores para reducir tiempos de espera en viajes largos, los 20 minutos para pasar del 30% al 80% de carga podrían quedarse cortos frente a rivales con arquitecturas eléctricas más avanzadas.
El gran titular de Geely es, sin duda, el precio: desde 26.215 euros para el Starray y 27.485 euros para el E5. Pero cuidado con la letra pequeña: estas cifras solo son alcanzables incluyendo campañas promocionales, financiación específica y el Plan Auto+. Los precios de tarifa reales parten de los 33.490 y 37.490 euros respectivamente. Esta estrategia de precios «desde» con todos los descuentos aplicados es un gancho comercial potente, pero puede generar frustración en el cliente que no cumpla con los requisitos financieros o de achatarramiento.
Para mitigar el miedo al «fabricante nuevo», la marca lanza Geely Care+, ofreciendo una garantía de 8 años o 200.000 km. Es un movimiento necesario, respaldado por una logística de recambios con almacenes en España y Países Bajos que promete entregas en 24 horas. Sin embargo, el punto débil actual es la capilaridad de la red: cuentan con 20 puntos de venta y esperan llegar a 50 este año. Para una marca que aspira al volumen masivo, 50 puntos en todo el territorio nacional sigue siendo una cobertura limitada que obligará a muchos usuarios a desplazamientos largos para mantenimientos oficiales.
En conclusión, Geely no viene a probar suerte, sino a ejecutar una expansión industrial masiva con cuatro modelos solo en 2026. Tienen el músculo financiero y tecnológico —recordemos que son dueños de Volvo y accionistas de Mercedes-Benz—, pero su reto en España será diferenciar sus productos de la oleada de SUV chinos que compiten por el mismo cliente. La clave no será solo el precio de derribo inicial, sino demostrar que su servicio posventa y el valor de recompra de estos vehículos están a la altura de las marcas tradicionales europeas.



