Diseño Exterior e Interior
El diseño exterior del BYD Dolphin G DM-i 2026 mantiene las líneas maestras del modelo original, con una estética que busca el equilibrio entre lo urbano y lo futurista, y que la marca denomina "Ocean Aesthetics". Con una longitud de 4,16 metros, se sitúa a medio camino entre un utilitario tradicional y un compacto, lo que le otorga una gran maniobrabilidad en ciudad sin renunciar a una habitabilidad interior sorprendente. Su frontal es personalísimo, con unos faros LED estilizados que se integran en una parrilla carenada con detalles cromados y la nueva identidad de marca.
Al observar el coche desde diferentes ángulos, se aprecian detalles de calidad, como los tiradores de las puertas enrasados, los retrovisores con intermitentes LED integrados y las llantas de aleación con un diseño aerodinámico que busca optimizar el consumo. En la zaga, la firma lumínica recorre todo el ancho del vehículo, proporcionando una sensación de mayor anchura y sofisticación, y culmina en un pequeño spoiler en el techo. Los detalles visuales que lo diferencian de la variante eléctrica son sutiles, centrándose principalmente en los logotipos "DM-i" y "Build Your Dreams", y en la presencia de la tapa del depósito de gasolina en el lado izquierdo.
Al acceder al interior, la primera sensación es de sorpresa ante la calidad de los materiales y la originalidad del diseño. El habitáculo es amplio y luminoso. Gracias a una distancia entre ejes de 2,61 metros, el espacio para las rodillas en las plazas traseras es comparable al de coches de segmentos superiores. Los materiales utilizados en el salpicadero y los paneles de las puertas son mullidos y agradables al tacto en las zonas más visibles.
El gran protagonista del interior es, sin duda, la pantalla central táctil de 12,8 pulgadas, que cuenta con una función de rotación eléctrica para situarse en posición horizontal o vertical. El sistema de infoentretenimiento es fluido e intuitivo, con compatibilidad con Apple CarPlay y Android Auto, y desde las versiones intermedias, cuenta con el ecosistema de Google integrado. El maletero ofrece una capacidad de 425 litros, una cifra líder en su categoría que supera incluso a la de muchos compactos tradicionales, y cuenta con un compartimento adicional de 45 litros bajo el suelo para guardar los cables.
Conducción
Lo primero que se nota al volante del BYD Dolphin G DM-i 2026 es la suavidad y el silencio de marcha que proporciona su motor eléctrico. Durante nuestros trayectos diarios en ciudad, el coche ha funcionado la mayor parte del tiempo en modo 100% eléctrico, ofreciendo una respuesta inmediata y lineal al acelerador que lo convierte en un aliado perfecto para el tráfico urbano. La autonomía eléctrica real se ha acercado mucho a la cifra homologada de 105 kilómetros.
La transición entre el motor eléctrico y el de combustión es prácticamente imperceptible para el conductor, realizándose de forma automática en función de la demanda de potencia y el estado de carga de la batería. El motor de gasolina 1.5 entra en funcionamiento de manera muy suave, principalmente para generar electricidad o para asistir al motor eléctrico en situaciones de fuerte aceleración. La potencia combinada de 212 CV es más que suficiente para mover el coche con gran soltura en vías rápidas.
La suspensión del Dolphin G DM-i es blanda y confortable, filtrando con eficacia las irregularidades del asfalto y proporcionando una buena comodidad de marcha en viajes largos. Sin embargo, en carreteras secundarias con curvas, la carrocería tiende a balancear ligeramente si se practica una conducción deportiva, y la dirección, aunque suave y dócil, no es todo lo directa que nos gustaría. En definitiva, es un coche enfocado puramente al confort de marcha.
En cuanto al consumo de combustible, el Dolphin G DM-i se ha revelado como un coche extremadamente eficiente. Con la batería cargada, el consumo ponderado se sitúa por debajo de los 2 litros cada 100 kilómetros en los primeros 100 kilómetros de trayecto. Una vez que la batería se descarga, el coche funciona como un híbrido convencional, con unos consumos que oscilan entre los 4,5 y los 5,5 litros cada 100 kilómetros en función del tipo de conducción y el terreno.