Diseño exterior e interior
El lenguaje estético exterior no deja lugar a la indiferencia. La carrocería bi-tono, con el tono Gris Lunar que contrasta con el negro de la zaga y el techo, enfatiza unas líneas cupé hiperdefinidas con aristas muy marcadas. El frontal, presidido por la firma lumínica en forma de C y una parrilla inferior de entramado técnico, prescinde de las grandes tomas de aire convencionales para optimizar el flujo aerodinámico.
Las proporciones exteriores marcan una longitud de 4,52 metros y unas llantas de 20 pulgadas que rellenan a la perfección los pasos de rueda protegidos en plástico negro brillante. Las manetas de las puertas escamoteables y la caída del pilar C hacia un alerón dividido sobre el portón posterior aportan un toque futurista, dejando claro desde cualquier ángulo que se trata de la versión más radical de la familia.
Al acceder al habitáculo, el puesto de conducción envuelve al conductor mediante una consola central elevada y una configuración orientada al pilotaje. Destaca la presencia de la pantalla multimedia Smart Connect+ de 14 pulgadas, complementada por un Cuadro Digital de 12,3 pulgadas con abundante información sobre la entrega de par en cada eje y el flujo de energía. Los materiales en las zonas superiores presentan un tacto blando con pespuntes vistos, aunque persisten plásticos duros en las zonas bajas de las puertas.
El confort térmico y la luminosidad están bien resueltos en las plazas delanteras gracias al techo panorámico fijo Skyview con aislamiento térmico. Sin embargo, la segunda fila de asientos acusa la acusada caída de la carrocería cupé: el acceso requiere agachar la cabeza y la cintura de chapa elevada limita la visibilidad lateral. Por su parte, la inclusión del motor eléctrico en el eje posterior reduce la capacidad del maletero a unos ~310 litros en esta versión AWD-i, una cifra justa si se contempla como único coche para viajes familiares largos.
Conducción
La respuesta dinámica de este Spirit 350 AWD-i está definida por su cifra de potencia: 343 CV combinados entre sus dos motores eléctricos. Al pisar el acelerador a fondo, la entrega de par es instantánea e impecable, completando el 0 a 100 km/h en solo 5,2 segundos. Esta aceleración no solo impresiona por el número, sino por la contundencia con la que pega la espalda al respaldo sin ningún tipo de pérdida de tracción.
El sistema de tracción total inteligente AWD-i gestiona el reparto de fuerza entre ambos ejes sin necesidad de un pesado árbol de transmisión físico. En curvas entrelazadas, el motor trasero de 120 CV actúa como un vector de par que ayuda a redondear la trayectoria, reduciendo drásticamente el subviraje típico de los vehículos de tracción delantera y aportando una agilidad sobresaliente para un coche que supera los 1.900 kg de peso.
El chasis e-TNGA sitúa el paquete de baterías de 77 kWh en una posición muy baja, lo que reduce el centro de gravedad y contiene el balanceo de la carrocería en cambios de apoyo rápidos. La dirección tiene un tarado rápido y directo, aunque con un nivel de asistencia elevado que filtra parte de la información sobre el límite de adherencia del neumático. La suspensión, por su parte, mantiene un firme compromiso entre control de masas y capacidad de absorción ante irregularidades del firme.
En el ámbito de la eficiencia y la recarga, la batería de 72 kWh útiles homologa hasta 501 km en ciclo WLTP. Durante la prueba en uso mixto, los consumos medios se situaron en torno a los 17,5 kWh/100 km en entorno urbano y secundarias, elevándose por encima de los 21 kWh/100 km en autopista a velocidades legales. Destaca positivamente la inclusión del cargador embarcado en corriente alterna de 22 kW de serie en este acabado, permitiendo recargas completas en postes urbanos en solo 3,5 horas, además de soportar hasta 150 kW en toma rápida de corriente continua para pasar del 10% al 80% en unos 28 minutos.