Hace no mucho tiempo, existía un segmento de coches baratos, deportivos, con una estética rompedora y con unas prestaciones más que suficientes para divertirse en carretera o en circuito y después, realizar la compra, llevar a los niños al colegio o cualquier actividad cotidiana sin ningún problema.
Érase una vez, los hot hatches. Un segmento que, a día de hoy, está prácticamente extinto. Con tan solo Toyota GR Yaris y Volkswagen Polo GTI y un Suzuki Swift Sport muy descafeinado actualmente en nuestro mercado. Antaño gozábamos de una amplia variedad de modelos, como el Opel Corsa OPC, que hemos probado en esta ocasión.
Volvamos concretamente 18 años atrás. La gran crisis del 2008 aún no había llegado y las marcas de coches se permitían tener versiones deportivas en su catálogo de casi prácticamente toda su gama. Eso hizo que hubiese una gran rivalidad, en especial en el segmento B y C, pues eran los coches más vendidos tanto por precio, como por moda, pues aún la pandemia de SUVS aún no se había generalizado.
Esto dio lugar a joyas como el Corsa OPC. Un deportivo basado en un utilitario de segmento B que, desde 2007 hasta 2014, años en los que estuvo vigente esta generación, se estima que se vendieron entre 10.000 y 15.000 unidades anuales en España aproximadamente.
Aunque el OPC varía sutilmente respecto a las versiones más sencillas y económicas, cuenta con una serie de detalles característicos que denotan que estamos ante un auténtico juguete para adultos.
Para empezar, contamos con la carrocería de tres puertas en vez de la de cinco. Algo que hoy en día resulta imposible de ver en un coche nuevo. Tanto los paragolpes delanteros como traseros, reciben un ligero pero contundente cambio estético con unas branquias en los laterales y formas más angulosas y agresivas, sin perder la silueta redondeada y continuista de la carrocería. En el paragolpes delantero se integran los faros antinieblas en unos embellecedores cromados con forma triangular con puntas redondeadas que ayudan a conseguir esa mirada agresiva, provocada por la forma de los faros. Unos faros, que son exactamente iguales que los del Corsa normal.
En la parte trasera, el paragolpes aloja un difusor en donde se encaja una salida de escape central con un embellecedor en forma de triángulo que es seña de identidad de este OPC. Además, el propietario de este vehículo ha añadido a la parte superior del portón del maletero el spoiler original de la edición especial Nürburgring de este coche. En dicha versión, perdemos el escape central en pro de dos colas de escape, cada una ubicada en un extremo del paragolpes.
En el lateral también existen cambios significativos respecto a un Opel Corsa normal, como los espejos retrovisores, que cuentan con un diseño muy cuidado e innovador en detrimento de la funcionalidad, y es que perdemos por completo la capacidad de plegado de los espejos. Por otro lado, las taloneras ayudan a estirar la carrocería hacia el suelo, dándole volúmen y músculo en la parte inferior. Unido a ello, se encuentran unas llantas de 18 pulgadas que encajan a la perfección.
Además, el color azul metalizado de esta unidad y el resto de elementos anteriormente mencionados, crean un mix perfecto de deportividad y elegancia muy especial.
Al entrar en el habitáculo, nos dan la bienvenida un par de asientos Recaro CS que te hacen recordar que estás sentado en un auténtico coche de carreras. La sensación de deportividad mejora al echar las manos sobre el volante, achatado en la parte inferior y con una ligera forma plana en los laterales, brindando una posición de conducción muy técnica a la par que cómoda.
Por lo demás, el interior sigue siendo el mismo de un Corsa normal, con un ligero cambio en el cuadro de instrumentos, el cual se ha pintado de azul y ahora pone OPC.
Como extra, contamos además con techo solar, dando mayor iluminación al habitáculo y permitiéndote disfrutar de tu carretera favorita a cielo abierto gracias a su sistema practicable.
Dinámicamente, el Corsa OPC es un auténtico incomprendido. Cuenta con un motor de cuatro cilindros turbo con 1.600 centímetros cúbicos que desarrolla 192 caballos y 220 N/m de par, llegando a dar picos de 260 N/m. Asociado a ello, tenemos una caja de cambios manual de seis velocidades con unos desarrollos algo cortos. Un punto negativo es que no contamos con diferencial autoblocante, que sí fue incorporado en la edición especial Nürburgring. No obstante, el chasis tiene tal puesta a punto que apenas echas en falta el diferencial en una curva.
El coche empuja. Rápidamente te das cuenta de toda la potencia enrabietada de la que dispone y está dispuesto a entregarte. Aunque eso sí, debes llevarlo alto de vueltas para que el turbo actúe y sople con fuerza. Si no, tendrás algo de Lag y costará más mover el coche con soltura, por lo que deberás conducirlo casi como un atmosférico (salvando las distancias)
En esta unidad, el propietario ha sustituido la suspensión original por una suspensión regulable en altura, dureza y rebote, teniendo una puesta a punto muy equilibrada entre deportividad y confort, por lo que no resulta incómodo en el día a día. Sin duda, sería una modificación muy recomendable a realizar en el Corsa OPC si piensas en adquirir uno.
Mención especial al escape, que suena a gloria (cómo se echa de menos ese sonido en los coches modernos).
En cuanto a consumos, según comenta el propietario, oscila entre los ocho y doce litros a los cien, en una conducción mixta y no precisamente eficiente, por lo que no resultan unos consumos excesivamente altos teniendo en cuenta la potencia del coche.
Si estás pensando en adquirir una unidad como esta, has de saber que hay realmente pocos, y aún menos unidades en buen estado, por lo que debes realizar una exhaustiva búsqueda y preparar entre 8.000 y 12.000€ para adquirir uno.
En definitiva, el Opel Corsa OPC es un auténtico futuro clásico. Incomprendido en su vida comercial, estoy seguro que en un futuro no muy lejano gozará de la fama que le faltó en su momento.